Muchas áreas de Recursos Humanos trabajan todos los días con la sensación de estar ocupadas, pero sin lograr avanzar a la velocidad que necesitan sus clientes internos.
Solicitudes, autorizaciones, formatos, firmas, validaciones y reuniones consumen gran parte del tiempo operativo. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntarnos si todas esas actividades realmente generan valor.
Desde la perspectiva de Human Resources Lean, este fenómeno tiene un nombre: sobreproceso.
El sobreproceso es uno de los desperdicios más frecuentes dentro de las organizaciones y suele convertirse en una burocracia silenciosa que ralentiza los procesos, genera frustración y consume recursos sin aportar beneficios reales.
El sobreproceso ocurre cuando se realiza más trabajo del necesario para obtener exactamente el mismo resultado.
En otras palabras, son actividades, controles o pasos adicionales que no transforman el producto final ni generan valor para el usuario.
Algunos ejemplos frecuentes son:
Formatos duplicados.
Capturas repetidas de información.
Reportes que nadie utiliza.
Reuniones sin decisiones.
Firmas innecesarias.
Autorizaciones excesivas.
Validaciones redundantes.
Aunque suelen justificarse como mecanismos de control, muchas veces terminan convirtiéndose en obstáculos para la productividad.
La mayoría de los sobreprocesos no nacen por mala intención.
Normalmente aparecen cuando una organización experimenta algún problema y responde agregando controles.
Por ejemplo:
Un error administrativo.
Un incumplimiento.
Una auditoría.
Un incidente operativo.
La solución suele ser agregar un nuevo formato, una nueva firma o una nueva autorización.
El problema es que rara vez se elimina algo existente.
Con el tiempo, los procesos acumulan capas de burocracia que hacen más lento el trabajo diario.
Existen señales muy claras de que un proceso contiene sobreproceso.
Cuando actividades simples necesitan múltiples aprobaciones antes de ejecutarse.
Distintas áreas utilizan documentos diferentes para actividades similares.
Se discuten los mismos temas repetidamente sin generar avances concretos.
Esto suele indicar que el proceso es complejo y difícil de entender.
La solicitud tarda más tiempo en aprobarse que en ejecutarse.
Supongamos que un colaborador solicita una capacitación.
El objetivo final es sencillo: desarrollar nuevas habilidades y conocimientos.
Sin embargo, en algunas organizaciones el proceso puede incluir:
Solicitud formal.
Formato físico.
Correo electrónico.
Validación del jefe.
Validación de Recursos Humanos.
Validación presupuestal.
Firma física.
Registro manual.
Confirmación final.
Cuando el número de pasos es excesivo, probablemente existe sobreproceso.
Una de las preguntas más útiles de Human Resources Lean es:
¿Qué actividad podría desaparecer mañana sin afectar el resultado?
Esta pregunta obliga a cuestionar actividades que han sido aceptadas como normales durante años.
Muchas veces descubrirás que ciertos pasos no aportan valor, no reducen riesgos y tampoco mejoran la calidad del resultado final.
Elige un proceso frecuente de Recursos Humanos:
Reclutamiento.
Capacitación.
Contratación.
Solicitud de permisos.
Evaluaciones.
Observa el recorrido que realiza un colaborador desde que inicia una solicitud hasta que obtiene el resultado final.
Documenta cada paso.
Para cada actividad pregúntate:
¿Transforma el producto final?
Si la respuesta es sí, probablemente agrega valor.
Si la respuesta es no, es candidata a simplificación o eliminación.
Las actividades que no transforman pueden:
Eliminarse.
Automatizarse.
Integrarse.
Simplificarse.
El objetivo es reducir esfuerzo sin perder control.
Human Resources Lean no propone eliminar todos los controles.
Propone eliminar los controles que no generan valor.
Antes de agregar cualquier nuevo control responde:
¿Qué problema resuelve?
¿Qué valor aporta?
¿Qué ocurriría si no existiera?
Si no existe una respuesta clara, probablemente no debería implementarse.
Uno de los principios más útiles de Deming es:
"Cuida las entradas".
Los controles deben colocarse entre procesos, verificando que la información llegue correctamente antes de pasar a la siguiente etapa.
De esta forma se evita llenar un proceso completo de validaciones innecesarias.
Cuando una organización reduce burocracia obtiene beneficios inmediatos:
Los procesos fluyen con menos interrupciones.
Los colaboradores encuentran menos obstáculos para realizar su trabajo.
Las solicitudes son atendidas más rápidamente.
El equipo dedica más tiempo a actividades que generan valor.
Recursos Humanos puede concentrarse en desarrollo organizacional, liderazgo y talento.
La complejidad rara vez genera mejores resultados.
Sin embargo, casi siempre genera más trabajo.
El sobreproceso es uno de los desperdicios más invisibles dentro de Recursos Humanos porque suele confundirse con control, orden o cumplimiento.
Human Resources Lean propone una visión diferente: mantener únicamente aquellas actividades que realmente transforman el resultado final.
Cuando eliminamos burocracia innecesaria, recuperamos tiempo, velocidad y capacidad para enfocarnos en lo que verdaderamente importa: desarrollar personas y generar valor para la organización.